Comentarios al programa
Las obras escritas por Nin, son versiones exclusivas del autor y están fechadas en París entre 1928 y 1933. Los dos primeras pertenecen a la colección Siete cantos líricos españoles antiguos, la Tonada Murciana está basada en cantos de esa tierra.
Gavota está dedicada por María Rodrigo al Cuarteto Aguilar en 1925. En su otra obra, la Copla Intrusa, la autora hace el siguiente planteamiento: "En una taberna andaluza, se oye una canción audaz, es un aragonés quien canta. El intruso es bien acogido, y el alma de ambas regiones se funde en un solo ritmo". |
La Danza de la Pastora y la Danza de la Gitana de Ernesto Halffter, pertenecen a su ballet Sonatina y el Fandango a Las Doncellas. Ambas son versiones exclusivas del autor para los Aguilar realizadas en Buenos Aires.
Cadena de Seguidillas de Joaquín Turina pertenece a Dos danzas populares españolas. Versión del autor fechada en Madrid en 1926. En cuanto a la Oración del Torero, quizás una de las mejores obras del compositor sevillano, fue escrita en 1925 por encargo del Cuarteto Aguilar. El mismo Joaquín Turina cuenta como surgió esta partitura:
"Aquel rumor incendiado por la luz de la tarde, realizado por la música de pasodobles y el grito de los clarines me sugestionaba. Yo había sentido muchas veces la tentación de traducir en música toda la impresión que en mí producía la voz múltiple de la fiesta, pero también me atraían los aspectos profundos y sugestivos de la emoción religiosa popular y sobre todo andaluza. Una tarde de toros en la Plaza de Madrid, aquella plaza vieja, armónica y graciosa, vi mi obra. Yo estaba en el patio de caballos, allí tras una puerta pequeñita estaba la capilla llena de unción, donde venían a rezar los toreros un momento antes de enfrentarse con la muerte. Se me ofreció entonces en toda su plenitud aquel contraste subjetivamente musical y expresivo, de la algarabía lejana de la plaza, del público que esperaba la fiesta, con la unción de los que ante aquel altar pobre y lleno de entrañable poesía venían a rogar a Dios por su vida, acaso por su alma, por su dolor, por la ilusión y por la esperanza que acaso iban a dejar para siempre, dentro de unos instantes, en aquel ruedo lleno de música y de sol".
Fiesta Mora en Tánger es el nº 5 de la partitura "Album de viaje" del compositor sevillano. Fue adaptada para el Cuarteto Aguilar en 1924. El marco ambiental es el siguiente:
"Un ritmo de danza de guzlas y rabeles inicia la entrada de las chirimías que dan, en principio una sensación de aturdimiento y de algazara, pero que pronto se convierte en un baile insinuante y cadencioso. La intervención de los atabales y el caprichoso juego de ritmos excita el ánimo de las danzantes, que, en el paroxismo de la alegría, bailan con loco frenesí, hasta que sus flexibles cuerpos, rendidos, desplómanse al suelo en tropel".
En 1924 al escuchar Turina a los Aguilar esta partitura dijo: "Ya no volveré a tocar más al piano esta obra".
Finaliza el programa con tres obras originales escritas por Ezequiel y Paco Aguilar. Petenera es una partitura de cuidada elaboración y dificultad técnica, donde se emplean recursos y efectos propios de los instrumentos de púa. Sigue a un gracioso Rondino la obra Escarapela de colores, una de las escasas veces en que los compo-sitores han unido los sentidos de la vista y el oído. Cada color puede sugerir las siguientes asociaciones: Verde (Zambra), Azul (Mar), Amarillo (Música de Tiovivo), Morado (Semana Santa) y Rojo (Zapateado).