Comentarios al programa
| Recuerdos de la antigua España Según comenta Alfredo Morán, esta suite fue instrumentada para cuarteto de laúdes por Turina , excepto el tercer movimiento Don Juan, y fue estrenada por el Cuarteto de laúdes Aguilar el 4 de junio de 1932 en la sala Gaveau de París. Desfile de soldados de plomo En un programa del Cuarteto Aguilar, celebrado el 16 de julio de 1929 en el Teatro Odeón de Buenos Aires figura la siguiente nota al programa: "Un diminuto ejército de juguetes sirve de entretenimiento al gran compositor Joaquín Turina; un día, dentro de la imaginación del autor, cobran vida los soldados de plomo y, en un movimiento de indisciplina ornamental, emprenden su marcha, rígida y acompasada, recorriendo triunfalmente galerías y salones". |
La Oración del Torero
Simplemente comentar lo que ya se conoce sobre la Oración del Torero, quizás una de las mejores obras del compositor sevillano, fue escrita en 1925 por encargo del Cuarteto Aguilar. El mismo Joaquín Turina cuenta como surgió esta partitura:
"Aquel rumor incendiado por la luz de la tarde, realizado por la música de pasodobles y el grito de los clarines me sugestionaba. Yo había sentido muchas veces la tentación de traducir en música toda la impresión que en mí producía la voz múltiple de la fiesta, pero también me atraían los aspectos profundos y sugestivos de la emoción religiosa popular y sobre todo andaluza. Una tarde de toros en la Plaza de Madrid, aquella plaza vieja, armónica y graciosa, vi mi obra. Yo estaba en el patio de caballos, allí tras una puerta pequeñita estaba la capilla llena de unción, donde venían a rezar los toreros un momento antes de enfrentarse con la muerte. Se me ofreció entonces en toda su plenitud aquel contraste subjetivamente musical y expresivo, de la algarabía lejana de la plaza, del público que esperaba la fiesta, con la unción de los que ante aquel altar pobre y lleno de entrañable poesía venían a rogar a Dios por su vida, acaso por su alma, por su dolor, por la ilusión y por la esperanza que acaso iban a dejar para siempre, dentro de unos instantes, en aquel ruedo lleno de música y de sol".
En la particella de esta obra perteneciente al laudón reza de forma manuscrita por Paco Aguilar:
"Es día de fiesta en la Plaza de Toros y faltan breves instantes para dar comienzo a la corrida. En el solitario recinto de la Capilla reza un hombre postrado ante el altar; es el matador, en cuyo espíritu brotan la fe religiosa y la majeza indomable. La oración es interrumpida por el eco de un alegre paso-doble y el bullicio del público que espera, impaciente, la salida del torero. La hora de la fiesta se aproxima y la Capilla torna a su silencio de soledad".
En las particellas autografiadas por Joaquín .Turina a cada uno de los Aguilar, figuran cariñosamente las siguientes dedicatorias:
" A Ezequielote, la estrella del Cuarteto Aguilar"
" A Joselito, el administraó del Cuarteto Aguilar"
" A la comadre Elisa, en honor de nuestra ahijada la Orgía"
" A Paquello, el más flamenco del Cuarteto Aguilar"
Fiesta Mora en Tánger
Corresponde al nº 5 de la opus 15 "Álbum de viaje".En el mismo programa ya mencionado del Cuarteto Aguilar, también aparece un comentario relativo a la misma :
" Un ritmo de danza de guzlas y rabeles inicia la entrada de las chirimías que dan, en principio, una sensación de aturdimiento y de algazara, pero que pronto se convierte en un baile insinuante y cadencioso. La intervención de los atabales y el caprichoso juego de ritmos excita el ánimo de las danzantes, que, en el paroxismo de la alegría, bailan con loco frenesí, hasta que sus cuerpos, rendidos, desplómanse al suelo en tropel".
Parece ser que Joaquín Turina exclamó al escuchar la interpretación de esta partitura por los Aguilar :
"Ya no volveré a tocar al piano esta obra"