Música iberoamericana
Comentarios al programa
El Cuarteto Aguilar fue claro
ejemplo de unión entre España y América. Los cuatro hermanos
Aguilar, nacidos en Moratalla (Murcia) entre 1897 y 1906 se
trasladaron a Madrid y en 1923 formaron el Cuarteto. En poco
tiempo compositores como Manuel de Falla y Joaquín
Turina les conocen y admiran. Así en 1925 Turina les
escribe la célebre Oración del Torero.
Los años treinta supondría para el Cuarteto un nuevo avance
hacia el éxito con giras por toda Europa y América. La Guerra
Civil les sorprende en Buenos Aires y deciden instalarse allí.
Desde Argentina y Uruguay recorrieron toda América dando
conciertos con éxito. Tuvieron ocasión entonces de contactar
con músicos de la época que , o bien compusieron para ellos, o
les hicieron versiones exclusivas.
Salvador de Madariaga en su encuentro con ellos
en Chile les dedica un poema :
Virtuosos de virtudes
que dejan sonoros ecos
cuatro laúdes
un Velázquez y tres Grecos
También el compositor chileno Humberto Allende
les dedica Serranilla y Pastoril (Santiago de
Chile, 1935). Citar entre otros a los argentinos Eduardo
Caba, Julián Aguirre y Gilardo
Gilardi que les dedica Evocación Quichua
("Compuesta en homenaje a los hermanos Aguilar y a ellos
dedicada en recuerdo de su brillante actuación artística en la
Argentina. Buenos Aires, septiembre 1-29").
El mejicano Gerónimo Baqueiro Foster les
escribe Danzatina. Juan Bautista Plaza compone
Fuga sobre un aire de joropo venezolano , dedicada en
Caracas, 10-6-1935. Heitor Villalobos realiza
para ellos una versión de su Saudade da Selva Brasileira,
fechada en Méjico en 1934.
Inspirada en la España medieval que albergó a las tres
religiones, el uruguayo Carlos Pedrell les
dedica Danza de las tres princesas cautivas, en la que
cada movimiento representa a una de ellas : Zoraida
(musulmana), Doña Mencia (cristiana) y Betsabé
(judía).
Valga como dato anecdótico las anotaciones en una de las
particellas "A bordo del Eubée entre España y
América, 25 mayo 1929".
Dos de los hermanos Aguilar compusieron para el Cuarteto,
Ezequiel y Paco (Escarapela de Colores, fechada en
Buenos Aires en 1939). Disuelto el Cuarteto, Paco continuó su
labor artística dando recitales y componiendo. Escribió el
libro A Orillas de la Música, editado en Buenos Aires
por Editorial Losada.
Muchos años después, en 1983, se celebró en el Ateneo de
Madrid, un homenaje al Cuarteto Aguilar. El escritor argentino Julio
Cortázar mandó un telegrama de adhesión con estas
palabras :
"El azar, como siempre hace bien las cosas. Llegar a
Madrid y enterarme de este homenaje al Cuarteto Aguilar, forma
parte de esos encuentros que solo los tontos califican de
casuales. En un tiempo ya muy lejano, los Aguilar llenaron de
música el Buenos Aires de mi juventud. Esa música sigue viva y
presente en mi memoria y me parece no solo un deber sino una
alegría decir hoy y aquí mi gratitud, que es también la
gratitud de todo mi pueblo".